
Con caras pintadas, trajes negros y plateados difíciles de describir, la lengua fuera y mucha marcha el mítico grupo neoyorquino Kiss cumplió las expectativas y logró enloquecer a los 29.078 seguidores que los fueron a ver en Bilbao.Kiss tuvo un gran éxito de convocatoria, por encima de lo esperado por la organización
El espectáculo montado por la banda enganchó al público desde el primer momento, cuando el guitarrista Paul Stanley apareció volando sobre el escenario. Los fuegos artificiales y la música potente hicieron el resto.
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